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mercredi 16 février 2011

Revolución en Túnez: Nuevas esperanzas para el mundo árabe



Veintitrés años de dictadura represiva (valga la redundancia) respaldada por la Unión Europea y Estados Unidos que tocan a su fin de un plumazo. Así podríamos resumir lo que está aconteciendo en Túnez, si no fuera porque omitimos lo más importante: en Túnez está teniendo lugar lo más parecido a una revolución política que hay en estos momentos sobre el planeta. La ola de protestas masivas desatada a mediados de diciembre a raíz de la inmolación de Mohammed Bouazizi, un universitario desempleado de 26 años, ha culminado con la caída del dictador Ben Alí y su exilio a Arabia Saudí. Toda una victoria para la lucha de clases que conviene analizar en profundidad y a cuya evolución debemos estar muy atentos, pues sus implicaciones pueden ser de largo alcance para toda la región del Magreb.

La chispa de la revolución

La muerte del joven desempleado de Sidi Bouzid no fue más que la chispa necesaria para encender la mecha de la revolución. La combinación de un elevado desempleo entre los jóvenes, la pobreza y un coste de la vida en aumento por un lado, y la obscena riqueza de unos pocos privilegiados y la corrupción por el otro, ha llevado a un malestar incontenible entre las clases oprimidas tunecinas.
El gobierno de Túnez ha tratado por todos los medios de contener las protestas, sin éxito. La ola de protestas se inició en Gabes frente a los edificios del sindicato Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT). Se extendió a las zonas mineras y más tarde a la segunda ciudad más grande del país, Susa. Por último, alcanzó después de casi dos semanas la capital Túnez y asumió entonces un carácter político. En las consignas, se mezclaba la repugnancia contra la violencia policial con la llamada para el derrocamiento del partido gobernante Destour ("Constitución").
El centro de las protestas son las escuelas, institutos y universidades. Pero no es cierto que esta sea simplemente una revolución de las clases medias contra la corrupción y el nepotismo. Los sindicatos también han tenido un papel importante en la insurrección. Al calor de la radicalización política del último mes, la UGTT ha pasado de ser un títere del régimen a impulsar el movimiento. Los y las trabajadoras han pasado a primera línea de la lucha. El 9 de enero, la filial local de la UGTT de Sfax hizo un llamamiento para una huelga general regional, con un seguimiento de prácticamente el 100% y manifestaciones multitudinarias. El viernes 14, cuando el movimiento ya se había extendido por todo el país, la UGTT se vio obligada a convocar una huelga general de dos horas debido a la presión desde la base. Toda la administración, todos los bancos, los servicios públicos y el comercio quedaron paralizados por este espacio de tiempo.
Con el objetivo de persuadir a los manifestantes de abandonar las protestas, Ben Alí llegó a prometer el lunes 10 de enero la creación de 300.000 nuevos puestos de trabajo –la cifra oficial de paro está en el 14%. El jueves ya anunciaba que no se volvería a presentar a las elecciones del 2014. Finalmente Ben Alí llegó a destituir a todo el Gobierno y a prometer la convocatoria de elecciones dentro de los próximos seis meses. Pero todo eso no era suficiente para quienes han sufrido las consecuencias de sus políticas durante tantos años, tras semanas de radicalización por medio de las luchas en las calles y el asesinato de más de 60 manifestantes. El viernes, tras una jornada de enfrentamientos especialmente violentos en los que fueron asesinados al menos trece manifestantes, el que ha sido presidente de Túnez durante 23 años tuvo que abandonar el país, tras haber decretado apenas una hora antes el estado de sitio.
Ahora, toda la antigua camarilla de Ben Alí le declara como único responsable de la miseria en Túnez, con tal de mantenerse en el poder. Su objetivo es estrangular al movimiento mediante la reagrupación de fuerzas políticas a la cabeza del gobierno.

Y… ¿a partir de ahora?

La que ya ha sido bautizada como “La revolución de jazmín” es una revolución sin un liderazgo claro. Esto se traduce en que el rédito político de las revueltas se lo están llevando los partidos que hasta ahora han estado en la oposición, tras haber vivido en una situación de represión constante con Ben Alí en el poder. Ninguno de estos partidos ha jugado un papel relevante en las revueltas.
En estos momentos, las últimas noticias indican la creación de un nuevo gobierno encabezado por el ex primer ministro Mohamed Ghannouchi, que incluye a figuras de la oposición pero mantiene a figuras del régimen de Ben Alí en posiciones importantes. Los manifestantes están expresando su rechazo a esta continuidad en el gobierno de los restos del antiguo régimen, exigiendo que los miembros del partido de Ben Alí y Ghannouchi entreguen todo el poder.
No es momento para que la oposición y la izquierda en Túnez entren en una falsa unidad nacional con los hombres de Ben Alí, sino para continuar la lucha contra el nuevo gobierno continuista. Sólo los órganos propios de la construcción de poder desde abajo proporcionan la capacidad para resolver las raíces de la miseria. Con la caída de Ben Alí, nadie ha resuelto los problemas sociales que desencadenó el conflicto. Sólo la combinación de las demandas políticas y económicas y las formas de lucha ofrece una garantía para evitar la restauración del poder de la clase dominante.
De forma inmediata, es necesaria la constitución de comités elegidos democráticamente a nivel local, regional y nacional que permitan la introducción de salarios más altos y la creación de cientos de miles de nuevos puestos de trabajo, así como la materialización de otras demandas importantes en relación al levantamiento del toque de queda nocturno y la retirada del ejército de las calles. La noche siguiente a la caída de Ben Alí, sus esbirros intentaron utilizar al ejército y la policía para detener una democratización real, mediante una represión brutal –el número de personas asesinadas es impreciso, pero podría alcanzar las cien personas. Sin embargo, se están organizando en los barrios de Túnez comités de autodefensa que están intentando ganarse a los miembros del ejército para neutralizar a los esbirros de Ben Alí. Hay mucho en juego respecto de qué lado se posiciona el ejército: con el régimen o con las masas.
El movimiento revolucionario ha obligado a una apertura, permitiendo a los refugiados políticos tunecinos regresar a su país y contribuyendo al desarrollo de organizaciones independientes desde abajo. Esta apertura debe ser aprovechada con rapidez para continuar la lucha. Se trata ahora de construir una nueva organización revolucionaria a partir de la revolución en marcha, una organización que sea capaz de promover conscientemente esta orientación y de dar los pasos necesarios en esta dirección. El movimiento en Túnez puede convertirse en un faro para los países de la región árabe, dominada por monarcas absolutos y dictadores, donde también reina la corrupción, la represión policial y elevados niveles de desempleo –en el Magreb alcanzó una media del 14,5% en 2007/2008, comparado con la media mundial del 5,7%.
En la noche de la huida de Ben Alí, la capital jordana, Ammán, vio protestas de masas, inspiradas por los acontecimientos en Túnez. La vecina Argelia se ha visto sacudida en las últimas semanas por disturbios juveniles que en parte recuerda a la intifada palestina, con huelgas constantes de diferentes sectores de la clase trabajadora. En Libia, donde el coronel Gaddafi (amigo de Ben Alí) lleva en el poder 42 años, los manifestantes se están enfrentando a la policía y están atacando los edificios del gobierno, en protesta contra las condiciones de vivienda. En Jordania, se leían en manifestaciones lemas como “Jordania no es solo para los ricos. El pan es la línea roja. Tened cuidado con nuestra hambre y nuestra rabia”. En Egipto y Yemen se han producido manifestaciones de solidaridad con la revolución de Túnez, impulsadas por los estudiantes frente a las embajadas de Túnez. Incluso en la capital marroquí, Rabat, donde los sindicatos organizan escrupulosamente cada tarde desde hace meses protestas contra el des
empleo frente al parlamento, tiende en los últimos días a subir el número de manifestantes.
La Revolución de Túnez llegó de forma inesperada. Pero su brillo ilumina mucho más allá de las fronteras de este pequeño país, dando confianza a las clases oprimidas de los diferentes países de la región para alzarse contra las autoridades. Un factor determinante en el avance de las luchas será que las protestas salten de las reivindicaciones concretas originales a una crítica general de los respectivos regímenes.
"Todos los líderes árabes contemplan a Túnez con miedo”, son las palabras de un comentarista egipcio. “Todos los ciudadanos árabes observan a Túnez con esperanza y solidaridad”.

Sarkozy: la France veut être "au premier rang" pour aider la Tunisie


PARIS — Le président français Nicolas Sarkozy a fait état mercredi en Conseil des ministres de la volonté de la France d'être "au premier rang pour aider la Tunisie" sur la voie de la démocratie et de l'Etat de droit, a rapporté le porte-parole du gouvernement François Baroin.
Dans cet objectif, "une proposition de plan d'action pour la Tunisie" a été présentée au cours de ce Conseil des ministres par le chef du gouvernement François Fillon.
"Le président de la République a rappelé que la France entendait être au premier rang pour aider les Tunisiens à concrétiser leurs aspirations de liberté et de démocratie et pour soutenir le développement économique et social de la Tunisie", a déclaré M. Baroin.
Selon le compte rendu du Conseil des ministres, "trois priorités ont été identifiées": accompagner la Tunisie pour "la mise en place de la démocratie, de l'Etat de droit et de la lutte contre la corruption", pour "la modernisation de l'économie et le développement de l'emploi" et pour "le renforcement des contacts entre les sociétés civiles".
Cette proposition sera soumise aux autorités tunisiennes par le nouvel ambassadeur de France, Boris Boillon, "qui arrive aujourd'hui (mercredi) en Tunisie, afin de parvenir à un plan d'action commun", précise le compte rendu.
Selon la même source, les ministres français de l'Economie Christine Lagarde et des Affaires européennes Laurent Wauquiez se rendront le 22 février en Tunisie.
"L'appui de la France au développement économique du pays ainsi qu'à l'octroi par l'Union européenne, avant la fin de l'année, d'un +statut avancé+ à la Tunisie sera rappelé à cette occasion", ajoute-t-on.
Enfin, "la France apportera son plein concours à la conférence internationale de Carthage (en mars, NDLR) sur le soutien aux réformes politiques et économiques en Tunisie".

Guerre ouverte chez les patrons tunisiens

Rendez-vous avait été donné mardi 1er février à 10 heures au siège de l’Union tunisienne de l’industrie, du commerce et de l’artisanat (Utica). Dans la grande salle, plus de 250 représentants des fédérations professionnelles et des unions régionales étaient venus apporter leur contribution à la convention nationale de l’organisation patronale, décapitée sous la pression des « refondateurs » après la fuite de Ben Ali.
Démissionnaire le 19 janvier, après vingt-trois ans de règne au sommet de l’Utica, Hédi Djilani est le premier à avoir fait les frais du changement de régime au sein du syndicat patronal. Beau-père de Belhassen, le « parrain » du clan Trabelsi, l’homme d’affaires avait érigé la compromission et l’allégeance à l’ex-président en ligne de conduite. Artisan de la campagne de Ben Ali en 2009, il avait annoncé son soutien pour la prochaine élection présidentielle, en 2014. Aujourd’hui, Hédi Djilani fait profil bas.
« La direction de l’Utica a été complètement discréditée en raison de sa proximité avec le pouvoir. Résultat: elle est aujourd’hui totalement absente du débat public », plaide Abdelaziz Darghouth, patron d’Arts et Déco, une société du secteur textile. À la tête du Centre des jeunes dirigeants (CJD) de 2005 à 2007, une instance du syndicat patronal qu’il a ouverte sur l’international, l’homme a acquis une vraie légitimité. Connu pour son franc-parler, il incarne aujourd’hui les aspirations d’une nouvelle génération d’entrepreneurs partisans d’un renouvellement du comité exécutif de l’Utica.
Un combat qu’il mène aux côtés de Slim Ben Ammar, directeur général de la filiale tunisienne de Sodexo et actuel président du CJD, de Kais Sellami, patron de Discovery Informatique, et de Khalil Charfi, fondateur d’Oxia – ces deux derniers présidant par ailleurs la chambre professionnelle des SSII (sociétés de services en ingénierie informatique). Des quadragénaires auxquels se mêlent quelques personnalités de l’Utica, comme Hichem Elloumi, figure de la sous-traitance automobile, ou Tarek Chérif, patron du groupe chimique Alliance.
Les caciques s'accrochent
Portés par le vent de l’Histoire et une pétition signée par plus de 1000 patrons, les jeunes entrepreneurs espéraient bien, ce 1er février, se débarrasser des caciques de l’ancienne direction. Ils ont vite déchanté. Sur l’estrade, Hamadi Ben Sedrine, Ali Slama et Zohra Driss, tous membres du comité exécutif de l’Utica, leur ont donné une leçon de guérilla politique. Dans une assemblée fébrile mêlant supporteurs de tous bords, les proches de Djilani ont appelé dès le début de la séance à un vote de confiance en leur faveur, dont le but était d’empêcher tout débat. Applaudissements des uns, protestations des autres… L’atmosphère s’est tendue davantage quand une centaine d’hommes mal identifiés ont fait irruption dans la salle après en avoir forcé l’entrée. L’occasion était trop belle pour Hamadi Ben Sedrine qui, profitant de la confusion, clôturait le conseil national sans autre forme de procès.
« C’est une énorme déception, la génération Ben Ali s’accroche à son pouvoir », enrage Abdelaziz Darghouth. Pourtant, le chef d’entreprise veut rester positif et ne désespère pas de renouveler l’ensemble des instances dirigeantes du patronat tunisien le plus rapidement possible. « Nous pensons fixer un ultimatum à l’équipe en fonction, car la situation n’a que trop duré, avoue-t-il. Si nous collectons les deux tiers des signatures des représentants du conseil national, nous pourrons le convoquer sans l’aval du bureau exécutif. »
S’il est si pressé, c’est que la révolution n’attend pas. Alors que le gouvernement provisoire a commencé à travailler, les jeunes dirigeants ne veulent pas laisser le champ libre au syndicat de salariés de l’Union générale tunisienne du travail (UGTT). « L’UGTT a négocié avec le gouvernement et a donné son accord pour le remaniement ministériel du 28 janvier. Elle est au cœur des prises de décision, alors que l’Utica est complètement absente, politiquement et médiatiquement, déplore Abdelaziz Darghouth. Par deux fois, les représentants du patronat sont allés à la télévision. La première fois, Hamadi Ben Sedrine n’a dit que du bien de l’UGTT; et la seconde, Ali Slama a été ridiculisé par le journaliste de Hannibal TV. »
Les chefs d’entreprise sont d’autant plus inquiets qu’ils assistent selon eux à la montée en puissance de la gauche radicale et s’attendent à une vague de revendications portées par les syndicats de salariés, désormais au nombre de deux depuis la création de la Confédération générale tunisienne du travail (CGTT), le 1er février. « Certaines attentes sont légitimes. Mais les évolutions doivent être discutées pour trouver des consensus. Pour cela, nous avons besoins d’une Utica unie », insistent-ils.
Sous la pression des représentants des employés, certaines entreprises, comme la Société tunisienne de biscuiterie (Sotubi, filiale du groupe Mabrouk), ont déjà entamé des négociations salariales. Des demandes d’augmentation qui atteignent 200 dinars (environ 102 euros), quand les salaires sont en grande partie inférieurs à 500 dinars par mois. Un véritable danger selon les patrons réformateurs, qui souhaiteraient organiser des discussions par branches.
Pis, « l’UGTT demande aussi la fin de l’emploi de contractuels dans les entreprises. C’est tout le modèle économique tunisien qu’ils veulent remettre en cause! » s’alarme Abdelaziz Darghouth. Et s’il reconnaît que, dans certains cas, l’utilisation abusive de contrats courts s’apparente à de « l’exploitation », il estime que les changements doivent être progressifs. Sinon, prévient-il, la Tunisie fera fuir ses partenaires étrangers, notamment européens, vers d’autres destinations, comme le Maroc. Des craintes qui tiennent aussi aux projets de nationalisation des actifs de la famille Ben Ali-Trabelsi: « Tout doit être réalisé de manière transparente pour ne pas envoyer un signal négatif au marché », estime le chef d’entreprise.
Parler d’une seule voix
ui plaide au contraire en faveur d’un modèle libéral: « Il est important de renforcer notre attractivité et de réfléchir à un aménagement des règles qui régissent les investissements étrangers. Principalement sur la possibilité pour nos partenaires de faire sortir du pays leurs bénéfices. Si les conditions sont réunies à court terme, beaucoup d’entreprises se disent prêtes à investir en Tunisie. On pourrait alors avoir une croissance à deux chiffres en 2012. » Mais pour faire entendre son discours, « le patronat a besoin de parler d’une seule voix, et pour être légitime dans ce rôle de catalyseur, l’Utica doit évoluer », assure Kais Sellami, de Discovery Informatique.
Car la crainte des réformateurs est de voir la division s’installer au sein du patronat. « Nous ne voulons pas d’une situation à l’algérienne, où une multitude d’organisations patronales coexistent et finalement ont peu de poids. L’Utica présente l’avantage d’être bien structurée, par secteurs et dans les régions, justifie Abdelaziz Darghouth. Le problème, c’est que ce système qui fonctionnait sous la dictature doit maintenant s’ouvrir à la démocratie. »
Dans l’attente d’un changement, certains chefs d’entreprise s’organisent en groupes spontanés. « Dès le 15 janvier, plusieurs entrepreneurs ont lancé des appels sur les réseaux sociaux pour encourager les salariés à retourner dans leurs entreprises, conscients qu’une crise économique ne pourrait qu’ajouter au risque de chaos pour la Tunisie », indique Joëlle Vauthier, directrice commerciale de l’agence de relations publiques Strat&Go, qui leur a spontanément apporté un soutien.
« Depuis un mois, nous sommes sept ou huit dirigeants à coordonner nos efforts », explique par exemple Kais Sellami. Une initiative dans laquelle sont aussi impliqués Aziz Mebarek, dirigeant du fonds Tuninvest, Slim Zeghal, patron d’Altea Packaging, ou encore Neila Ben Zina, PDG de Business et Décision. « Notre groupe est amené à disparaître quand les acteurs économiques se seront organisés. Déjà, le secteur de l’hôtellerie a repris l’initiative pour sa communication », précise Mouna Kharouf, consultante en gestion. Un travail qui passe par l’élaboration d’un discours positif adressé aux Tunisiens mais aussi aux investisseurs étrangers, au travers de médias nationaux et étrangers comme Al-Jazira ou France 24. Avec pour premier objectif de les rassurer sur la situation sécuritaire du pays.
Passerelles avec la politique
Et pour influer sur la politique économique nationale, les hommes d’affaires peuvent aussi compter sur l’Association des Tunisiens des grandes écoles (Atuge), qui a vu plusieurs de ses membres rejoindre le gouvernement de transition pour prendre des ministères importants. « Nous ne sommes pas en relation formelle, mais nous nous connaissons très bien », explique Mondher Khanfir, ancien président de l’Atuge et actuel président de la Chambre de commerce tuniso-américaine. Des passerelles avec la sphère politique que les adhérents de l’association ne manqueront pas d’exploiter, même si son président, Khaled Abdeljaoued, l’assure: « Nous ne sommes pas un lobby. »
L’Atuge entend pourtant se déplacer sur le terrain des idées en créant un think-tank, idéalement deux – l’un libéral et l’autre social-démocrate. À l’origine du soulèvement populaire, les régions intérieures sont aussi au cœur des préoccupations de l’association, qui souhaite y organiser des sondages pour mieux cerner leurs besoins socio-économiques. Avant sans doute de partager leurs conclusions avec une Utica renouvelée et armée pour les défis que doit désormais relever la Tunisie.

La révolution tunisienne et l’entreprise

La révolution tunisienne est la plus noble qui soit, sans leader, sans manipulation politique, sans coloration religieuse ou idéologique. Une révolution endogène porteuse d’un message spontané d’une telle intensité qu’il a cristallisé les tunisiens de tout bord.  C’est au nom de ces valeurs transcendantes de liberté, de dignité et de citoyenneté que des millions de tunisiens ont collectivement exprimé leur ferme volonté qui a infléchi de manière irréversible le cours du temps.

Un tournant historique à préserver
Aujourd’hui, il est crucial de veiller à ce que le combat qui a été mené contre la tyrannie ne puisse  donner naissance à de nouvelles formes de dictature. Or, il est triste de constater que cette révolution dont la première étincelle fut le droit au travail soit précisément en train de détruire tous les jours des centaines d’emplois. L’entreprise en est la première victime, victime de cette inconscience et de cette irresponsabilité qui animent ces milliers de personnes et ces syndicats qui revendiquent tout, ici et maintenant, comme si la liberté et la démocratie allaient leur être subitement confisquées. Ce qui est d’autant plus grave et qui ressort de certains agissements, c’est la piètre image dont jouit, dans l’inconscient collectif, l’entreprise et par conséquent l’entrepreneur.  Cette entreprise qui a pu exister et réussir sous un régime corrompu et voleur devient-elle aujourd’hui fatalement suspecte, siège de tous les maux ?
Il est vrai que cela devrait interpeller certaines entreprises sur leurs pratiques, mais en même temps, n’oublions pas que la plupart d’entre elles ont été les premiers souffre-douleur de ce régime immoral et pervers. S’attaquer aujourd’hui à l’entreprise ou la mettre au banc des accusés c’est oublier qu’elle est le moteur du progrès social, une instance de socialisation à part entière et qu’elle constitue le garant de notre richesse et de nos emplois. Aussi est-il urgent de redonner à l’entreprise sa place dans l’échiquier socio-économique actuel, de valoriser l’entrepreneur et de susciter aujourd’hui plus que jamais son désir d’entreprendre et d’innover.

Une révolution pour les valeurs
Faisons de cette révolution une révolution pour les valeurs et rebâtissons les fondamentaux de notre société sur la base de règlementations, d’institutions et de mécanismes porteurs de sens, ayant un pouvoir organisateur et structurant à même de générer des comportements individuels et collectifs plus confiants, plus constructifs, plus citoyens, plus responsables.
Faisons que désormais plus rien ne soit plus comme avant : l’employé ne sera plus exploité par son patron, l’entreprise ne sera plus autorisée à créer de la valeur au dépend des autres. Plus jamais de marchés parallèles, plus jamais de passe-droit, plus jamais de pollution incontrôlée, plus jamais d’injustice, plus jamais d’impunité.
Faisons que le droit à la grève soit l’ultime mode d’expression après avoir épuisé toutes les voies du dialogue, que le management participatif devienne la règle et non l’exception, que la culture d’assistés soit bannie et que la démocratie et le respect de l’avis contraire soient élevés au rang du sacré. Et comme disait Gandhi, commençons à changer en nous ce que nous voulons changer autour de nous.

Une entreprise libre et responsable
Dans cette Tunisie nouvelle, l’entreprise aura un rôle majeur à jouer qui dépasse sa seule vocation économique. A ce titre, le CJD Tunisie, à l’instar du CJD international, a toujours eu une vision audacieuse de l’entreprise. Une vision porteuse de valeur humaine bâtie autour d’un concept fort,  désormais universel, celui de la «performance globale» qui allie à la performance économique, une performance sociale, sociétale et environnementale. Un véritable état d’esprit à faire entendre sans modération, une démarche structurante du dirigeant et de l’entrepreneur qui l’oblige, d’une part, à définir des principes de gouvernance en termes de valeurs, stratégie, processus de décision et de concertation et d’autre part, à prendre en compte les intérêts de toutes les parties prenantes de l’entreprise, ses clients, ses salariés, ses fournisseurs, ses actionnaires, l’Etat, l’environnement naturel, l’environnement sociétal.
Partager le fruit de la réussite avec ses employés, payer ses impôts, se soucier du traitement de ses déchets, respecter ses fournisseurs, passer d’un modèle directif à un modèle collaboratif, etc... seront les atouts des entreprises de demain, celles qui dureront.
C’est d’ailleurs sur quoi travaillent aujourd’hui plusieurs économistes tel que Stiglitz ou Sen, qui à l’issue de la crise économique mondiale qui a montré les limites du modèle idéologique ultra libéral et a marqué la fin du mythe de l’autorégulation des marchés, sont désormais en quête d’un modèle économique plus viable qui justement confèrerait à la conscience, la responsabilité et à la vision globale de l’entreprise une place prépondérante.
 Ce concept de « performance globale » sera également un atout majeur pour un discours patronal convainquant, un socle pour le dialogue social et un pouvoir de légitimité accordé aux interlocuteurs patronaux dans leurs négociations avec les décideurs politiques et les représentants syndicaux.
Il n’est pas trop tard. La simple évocation d’une perspective de prospérité future est en soit porteuse d’enthousiasme et de confiance en l’avenir,  soyons nombreux à y croire ! Anticipons les voies d’un vrai progrès, provoquons-les !

Ensemble, mettons l’économie au service de l’Homme, ensemble, mettons l’économie au service de la Vie.


Par Slim Ben Ammar, président du Centre tunisien des Jeunes Dirigeants – CJD -

Les Allemands à la rescousse de la révolution tunisienne

Le ministre des Affaires étrangères, Guido Westerwelle est arrivé à Tunis accompagné d’Ernst Burgbacher, secrétaire d’Etat auprès du ministère fédéral allemand des Affaires économiques (BMWi) et de Hans-Jürgen Beerfeltz, secrétaire d’Etat auprès du ministère fédéral allemand du Développement (BMZ), pour rencontrer les membres du nouveau gouvernement tunisien ainsi que des organisations de défense des Droits de l’Homme et les institutions allemandes présentes en Tunisie. La directrice générale de l’AHK Tunisie a ainsi eu l’occasion de les renseigner sur la situation actuelle de ses entreprises membres ainsi que sur leurs besoins, et ce lors de différentes réunions et d’une visite dans une entreprise pour un état des lieux plus concret.
C’est pendant de cette dernière visite qu’un échange d’idées animé a eu lieu entre le vice-chancelier de la République fédérale d’Allemagne, le Directeur de l’entreprise et ses collaborateurs de différents secteurs de la production. Le directeur n’a pas manqué de faire l’éloge de ses employés qui montré leur fidélité envers l’entreprise durant les derniers événements. Puis, il a fait part, aux autorités allemandes, de ses souhaits concernant des mesures concrètes pour soutenir la Tunisie au niveau des autorités: «Les autorités tunisiennes ont besoin d’aide et de soutien pour créer un état de droit général, garantir la sécurité au niveau de l’augmentation des salaires dont la mise en application doit rester stable, ainsi qu’au niveau de la sécurité des investissements. Nous avons, ici, un socle sur lequel peut reposer un lien étroit avec l’UE mais nous avons besoin, avec l’infrastructure qui nécessite d’être améliorée, d’un soutien actif pour les questions importantes et également pour celles touchant les employés».
L’AHK avait préparé un dossier à l’intention de la délégation allemande contenant un résume des réponses des entreprises membres à un sondage-éclair, avec pour objectif visé de leur donner un support pour toutes décisions ultérieures au sein des ministères allemands.
Ensuite, Mme Ossenbrink, directrice générale de l’AHK Tunisie a également fait part des souhaits des entreprises à M. Westerwelle: «En ce moment, la situation est propice en Allemagne pour rassurer les investisseurs et les convaincre des bonnes conditions qui existent en Tunisie pour faire des affaires. Il s’agit là d’un problème émotionnel dans un monde qui se partage les informations, et qui font que certaines personnes n’arrivent pas à faire la part des choses quant aux différentes manifestations qu’ils ne savent plus à quel pays attribuer. C’est ici que nous avons besoin d’un fort soutien de la part des trois ministères pour notre campagne médiatique à travers l’Allemagne, la «Road Show Tunisie» que l’AHK va effectuer durant les trois prochains mois à travers 10 villes allemandes. Nous avons déjà eu des réponses positives par rapport au concept du BMZ sur l’octroi de petits crédits, ainsi que du BMWi concernant le secteur du tourisme mais nous comptons également sur le soutien du ministère des Affaires étrangères allemand et espérons qu’il rappellera sans cesse les propos de M. Westerwelle afin qu’ils soient bien entendus en Allemagne. La Tunisie a toujours été un pays modèle et continuera à l’être durant sa phase de transition vers la démocratie, une démocratie que les Allemands veulent soutenir».
L’AHK Tunisie a convenu des entretiens directs à Berlin, afin d’assurer que ce concept soit rapidement mis en œuvre.

Un mois après le départ de Ben Ali, la révolution ne fait que commencer

Le 14 janvier, le président tunisien quittait son pays, après 23 ans de règne. Aujourd’hui, la Tunisie reste agitée par une forte contestation sociale. De nombreux citoyens appellent à réviser la Constitution et à préparer les élections.

"La Tunisie est toujours en proie à l’agitation". Près d’un mois après le départ du président tunisien Zine el-Abidine Ben Ali, Lina Ben Mhenni, cyberactiviste et professeur à l’université de Tunis, dresse sur son blog un constat sévère de la situation. Outre des incidents sécuritaires, la contestation sociale se poursuit, grèves et manifestations perturbant de nombreux secteurs de l'économie.
Lundi, les salariés de Télécom Tunisie ont entamé une grève ouverte et des agents du ministère de la Défense ont manifesté. Samedi, ce sont plusieurs centaines d’avocats et de magistrats qui se sont rassemblés pour réclamer l’indépendance de la justice. Jeudi, l’Union générale des travailleurs tunisiens (UGTT), la principale centrale du pays, a reconnu être "débordée par l’agitation sociale".


Les autorités ont décidé mardi de lever le couvre-feu mais de prolonger l’état d’urgence, "pour éviter tout ce qui peut nuire à la sécurité du pays."

"Un phénomène psycho-social de grand déballage"
"La confusion est importante, assure à France24.com Fadhel Jaïbi, cinéaste et metteur en scène. Il y a beaucoup de craintes pour l'avenir. Les membres de l'ancien régime sont encore présents, d'une manière diffuse. Ils ne peuvent pas disparaître du jour au lendemain. Ils n'ont plus les rênes du pouvoir, mais ils n'en sont pas très loin."

Slimane al-Rouissi, un activiste de Sidi Bouzid joint par téléphone, accuse lui aussi les membres du Rassemblement constitutionnel démocratique (RCD), l'ancien parti au pouvoir, de provoquer le désordre. "Notre révolution a été détournée, estime-t-il. Ceux qui manifestent pour des revendications sociales, très terre à terre, sont manipulés par des membres du RCD. Nos revendications politiques passent au second plan."
Le gouvernement de transition, débordé lui aussi, croule sous les dossiers. "Nous savons que l'administration dysfonctionne, affirme Fadhel Jaïbi. Les gens veulent tout et tout de suite, ce sont des revendications égoïstes, personnelles. Un inventaire à la Prévert ! Nous vivons encore un phénomène psycho-social de grand déballage, de défoulement."

Ces incertitudes et l’accumulation de grèves et de manifestations, font craindre un écroulement de l’économie. Le chômage, qui frappe en premier lieu les jeunes diplômés, n’a pas diminué. Les régions du centre du pays manquent toujours cruellement d’infrastructures. Dans une tribune publiée dans le quotidien "La Presse", Khaled Tebourbi, musicologue, s’alarme : "les experts avertissent : au train où vont les choses, dans trois mois, dans quatre au plus, notre balance commerciale risque de virer au rouge".

Réviser la Constitution et préparer les élections
Comment faire face à cette période de turbulences ? Pour ces Tunisiens, l’urgence est avant tout de réviser la Constitution et de préparer les élections. "Des programmes doivent être proposés aux électeurs, affirme sur FRANCE 24 Moncef Cheikh Rouhou, professeur d’économie et de finance internationale à Paris. Il est merveilleux de vivre en Tunisie en respirant un air de liberté, en s’exprimant. Mais le temps joue contre nous. Il faut que les élections – présidentielle ? législatives ? – arrivent le plus tôt possible."
Pour Slimane Al-Rouissi, l’heure est venue d’inverser les rôles : ce sont maintenant aux Tunisiens de suivre l’exemple des Égyptiens, et de suspendre la Constitution. "La Tunisie doit évoluer vers un régime parlementaire et laïc, renchérit Fadhel Jaïbi. Les jeunes sont portés par des aspirations citoyennes, issues de la société civile. On découvre aujourd’hui à quel point ils sont attachés aux libertés fondamentales."
"Il faut avant tout un retour au calme, à la sécurité, poursuit-il. Que les gens reprennent le travail, que la vie culturelle reprenne… Pour l’instant, ce n’est pas le cas. Les gens rentrent chez eux le soir, ils ont peur. Tout se jouera dans les prochains mois."



Tunisie : les priorités économiques et sociales de la transition

La Communauté Européenne semble avoir pris conscience des enjeux et de l’importance des aspirations démocratiques qui portent les soulèvements populaires en Tunisie et en Egypte contre les dictatures corrompues de Ben Ali et Moubarak.

S’agissant de la Tunisie, le Parlement Européen a voté des résolutions gelant les avoirs de la famille Ben Ali-Trabelsi pour les rendre à la Tunisie, et promettant une aide de la Communauté pour garantir la réussite de la transition démocratique.

L’objet de cette réflexion est d’identifier les risques économiques et sociaux qui pèsent sur l’économie tunisienne inhérents à la conjoncture que va traverser notre pays en 2011, afin que l’aide apportée réponde aux besoins de la population qui s’est soulevée contre le régime de Ben Ali avec un mot d’ordre central repris dans toutes les manifestations qui ont conduit à sa chute et qui continuent à réclamer le démantèlement des rouages de son système : TRAVAIL, LIBERTE, DIGNITE.

Ce mot d’ordre résume les aspirations politiques, économiques et sociales d’un peuple qui ne veut plus ni de la dictature d’un Parti-Etat, ni de la corruption, qui veut une Police au service du citoyen (comme l’a démontré l’Armée), une Justice intègre et indépendante ; en un mot le peuple tunisien veut un ETAT DE DROIT démocratique digne de ce nom.

Nous n’aborderons pas en détail dans notre propos les aspects politiques des réformes à entreprendre en Tunisie pour démanteler les rouages de la dictature et instaurer une démocratie à la hauteur des espoirs suscités par la chute des régimes de Ben Ali, il y a tout juste un mois. 
Nous notons avec satisfaction que  des mesures importantes ont été prises dans ce sens par le gouvernement de transition (libération des prisonniers politiques, retour des exilés, projet d’une amnistie générale, reconnaissance des partis et associations qui en ont fait la demande, levée de beaucoup d’entraves à la liberté d’expression, dissolution du Parti-Etat sur lequel reposait la dictature, ratification de conventions internationales concernant les droits humains dont celles abolissant la peine de mort, interdisant la torture, créant le tribunal pénal international, levée des réserves sur l’élimination de toutes les discriminations à l’égard des femmes, etc.).

Le débat sur ces réformes, dans les commissions mises en place pour faire des propositions dans ce sens comme dans les medias, permet d’entrevoir les pièges et les impasses à éviter, les options qui limitent les risques de détournement de la révolution de ses objectifs démocratiques soit par la restauration de l’ancien système ou par l’instauration d’une nouvelle dictature (d’où l’importance d’un système électoral à la proportionnelle, ou avec une dose de proportionnelle qui permet d’éviter qu’un courant accapare tous les pouvoirs, réforme de la constitution ou élection d’une constituante pour élaborer une nouvelle constitution et dans quels délais, instauration d’un système parlementaire ou semi parlementaire, sécularisation et statut de la religion pour éviter son instrumentalisation politique par quelque parti que ce soit aussi bien dans les mosquées que dans d’autres espaces, etc.).
 
L’objet de cette contribution, réalisée en rapport avec une démarche auprès du Parlement Européen et de la Commission de Bruxelles, est centré sur la question économique et ses implications sociales dans la conjoncture que connait la Tunisie en cette période de transition.
 
Sur invitation de la Fondation Européenne Pour la Démocratie et de parlementaires européens  à une rencontre à laquelle nous n’avons pas pu nous rendre tous les deux3, les échanges à Bruxelles avec des députés et des représentants de différents pays européens à la Commission, a porté sur la révolution tunisienne, sur ses enjeux démocratiques non seulement pour la Tunisie, mais aussi pour toute la rive Sud de la Méditerranée, et pour d’autres régions du monde, ainsi que sur les menaces qui pèsent sur son devenir, tant de l’intérieur que de l’extérieur.
 
C’était aussi une occasion pour insister sur les risques économiques et sociaux qu’il ne faut pas négliger, car le problème crucial en Tunisie est l’emploi et notamment celui des jeunes.

Il est important de rappeler à cet égard, que la question de l’emploi, notamment dans les régions défavorisées du Sud et de l’Ouest du pays, était l’origine principale du soulèvement qui a conduit à la chute de Ben Ali. Cette question dépend étroitement de la situation économique qui était déjà précaire avant la révolution, entre autres à cause de la mise des richesses du pays sous la coupe de clans mafieux, mais aussi en raison des effets de la crise globale et de l’essoufflement du « modèle économique » tunisien.

Quels que soient les efforts qui seront déployés durant la période de transition, et même après, il faut s’attendre à une conjoncture difficile qui, si des solutions pour la sauvegarde des emplois existants et la création de nouveaux emplois ne sont pas trouvées, risque d’aggraver la crise sociale.
 
Durant la période de transition, le pays doit s’attendre aux difficultés suivantes :
 
1) La saison touristique pour l’année 2011, au moins, risque d’être compromise; alors que le tourisme fournit entre 350 à 400 000 emplois directs ou indirects (pour 2010 les recettes en devises sont estimées à 1.8 milliard d’€uros)
2) Beaucoup d’investissements directs étrangers qui étaient prévus avant le soulèvement, risquent d’être annulés, ou au moins reportés, jusqu'à la stabilisation définitive. Aucun nouvel investissement direct étranger significatif ne se fera pendant l’année 2011. Les investissements directs étrangers emploient près de 150 000 personnes,
3) La plupart des sociétés d’Etat, vont être déstabilisées par des changements de direction nécessaires et devront être réorganisées, les nouvelles directions vont se focaliser sur les dépenses courantes de fonctionnement, et sur la gestion des relations sociales dans ces entreprises ; elles vont très probablement différer les investissements prévus en 2011. Cela risque de réduire à zéro toute croissance envisageable.
4) Pour éviter l’aggravation des conditions de vie des couches sociales les plus fragiles, l’Etat devrait accroître les subventions pour les produits de base, par le biais de la caisse de compensation ; ces subventions sont aujourd’hui de l’ordre de 1.7 Milliards de dinars / an, auxquelles s’ajoutent les subventions sur les hydrocarbures, qui s’élèvent à 900 Millions de dinars / an. Cet accroissement paraît inéluctable compte tenu de la conjoncture mondiale qui se traduit par des hausses généralisées des prix des matières premières, notamment ceux des produits alimentaires et des hydrocarbures. Cette augmentation va impacter le budget de l’Etat, et probablement accroître, au moins pour 2011, le déficit budgétaire.
5) Le rating de la Tunisie s’est dégradé significativement, à tort, à cause de l’inconséquence des agences de notation, soit disant en raison de la conjoncture que connaît le pays. Cela  se traduira, au moins, par une augmentation du coût de la dette publique, sinon par une réduction de la capacité de lever des fonds sur les marchés internationaux.
6) La baisse de l’activité économique prévisible en 2011 aura nécessairement comme conséquence une baisse des recettes fiscales.
7) Le secteur bancaire risque d’avoir des difficultés liées au contexte économique évoqué ci-dessus, ainsi qu’aux nombreuses opérations douteuses réalisées souvent sans garanties réelles par les clans déchus et leurs alliés ; cela va peser sur les comptes des banques et leurs capacités à financer l’économie.
8) L’Etat sera tenu d’apporter des aides d’urgences à des couches sociales en difficultés (aide au chômeur, aide aux personnes déshéritées…), aide aux entreprises en difficultés pour maintenir l’emploi, coût de réparation des dégradations sur des biens publics, tout cela contribuera à accroître les dépenses publiques.

Ces difficultés vont très probablement limiter fortement les capacités de l’Etat et des opérateurs économiques privés à répondre à la revendication principale du mouvement qui s’est transformé en révolution. Nous avons, peut-être là une des raisons pour lesquelles cette question est peu abordée dans les débats actuels. Parmi les commissions mises en place, aucune, à notre connaissance, n’est consacrée à cette question des défis économiques et sociaux qui nous attendent et qui doit être la priorité des priorités si on ne veut pas aller vers de nouvelles déceptions et des explosions de désespoir.

Pour relever ce défi, les pouvoirs publics et les opérateurs économiques privés doivent mobiliser toutes les énergies et tous les moyens pour préserver les emplois existants et créer rapidement de nouveaux emplois notamment pour les jeunes et dans les régions défavorisées de l’Ouest et du Sud d’où le soulèvement est parti. L’UGTT doit jouer un rôle essentiel pour organiser le dialogue social et canaliser les demandes souvent légitimes des salariés, mais en tenant compte des possibilités actuelles du pays. La protection de l’outil du travail et de la continuité des services, la sécurité des biens et des personnes qui sont la base de toute démocratie sont les conditions fondamentales pour l’avenir de la société tunisienne. Dans la conjoncture actuelle, la priorité n’est pas à l’augmentation rapide et massive des salaires, aussi légitime soit-elle, mais à la préservation des emplois existants et à la prise en compte de la demande de travail de celles et ceux qui n’en ont pas.

Pour faire face à la situation que connaît le pays, les idées et les propositions ne manquent pas.  Il est important de rappeler qu’il y a deux ans un autre soulèvement, pour les mêmes raisons, a duré plusieurs mois dans la région des mines de Gafsa (particulièrement à Rédeyef). Malgré les appels des syndicats, des expressions autonomes de la société civile pour répondre aux revendications de ce soulèvement, le pouvoir a répondu par la répression, le mépris et des promesses non tenues. Le Bureau des Etudes Economiques et Sociales de l’UGTT et des partis de l’opposition qui ont soutenu ce mouvement ont fait des propositions concrètes pour le développement des régions concernées et prendre en compte les revendications légitimes de la population. Un grand nombre de ces propositions rejoint le plan présenté par le ministre Afif Chelbi, reconnu pour son intégrité et sa compétence, mais le plan fut rejeté d’un revers de main car jugé trop couteux et ne correspondant pas aux priorités du palais de Carthage. Le coût social et politique de son rejet n’était pas pris en compte malgré les mises en garde des syndicats, de l’opposition, de la Ligue des Droits Humains et d’autres expressions de la société, sans parler des alertes internationales allant dans le même sens.

Il est urgent de revenir aux propositions et au plan rejetés il y a deux ans, pour les actualiser, s’en inspirer et répondre sans trop tarder aux attentes d’une population qui n’accepte plus d’être exclue du développement du pays. Pour cela, le gouvernement de transition doit réviser ses priorités, mobiliser le maximum de ressources internes et externes pour créer les conditions qui encouragent l’installation d’entreprises et d’activités pourvoyeuses d’emplois dans les régions concernées, donner l’exemple en consacrant une part importante des investissements publics à un développement plus équitable entre les régions et capable de créer rapidement des emplois là où le besoin est des plus urgents.

Il est certain que la Tunisie, en raison des difficultés de la conjoncture énumérées plus haut, ne pourra pas relever toute seule le grand défi de l’emploi et du développement des régions défavorisées. Elle ne pourra pas compter sur l’aide des gouvernements de ses riches voisins qui n’ont pas envie de voir une expérience démocratique réussir tout près de chez eux. . La sympathie des peuples voisins pour la révolution ne suffira pas pour aider à relever les défis et à répondre aux besoins urgents de la population.

La communauté internationale et notamment l’Union Européenne et plus particulièrement la France, les Etats-Unis et les institutions qu’elles contrôlent : FMI, Banque Mondiale, Banque Européenne d’Investissement…, ont intérêt à ce qu’une révolution démocratique réussisse en Tunisie et serve d’exemple à tous les pays de la rive sud de la Méditerranée, en Afrique et au Moyen Orient (voir l’impact de la révolution tunisienne sur l’Egypte).

L’Union Européenne doit montrer pour cela toute la générosité dont elle a fait preuve pour aider à la transition démocratique dans l’Europe du sud après la chute des dictatures de Franco, de Salazar, et des colonels grecs, et dans l’Europe de l’Est après la chute du mur de Berlin.
La dette publique tunisienne est estimée à fin 2010 à 25 milliards de dinars (moins de 13 milliards d’euros) dont près de 90 % de dette extérieure, elle représente moins de 40% du PIB (en France la dette publique représente plus de 80 % du PIB en 2010).

Pour relever le défi de l’emploi et du développement des régions défavorisées, la Tunisie a un besoin urgent d’un soutien financier extérieur massif sous toutes ses formes. Elle doit également mobiliser l’épargne intérieure par le lancement d’un grand emprunt national de la révolution  (GER).

Ce Grand Emprunt de la Révolution doit servir en partie à répondre aux urgences sociales, mais pour l’essentiel à financer les investissements d’avenir : développement régional, infrastructures, technologies, recherche, enseignement supérieur, etc.

La récupération de tout ou partie des avoirs détournés par Ben Ali, son épouse et leurs clans (estimés par Forbes à au moins 5 milliards de dollars, soit près du tiers de la dette extérieure tunisienne et l’équivalent de la moitié du budget du pays) sera longue, malgré la bonne volonté affichée par toutes les capitales européennes où ces avoirs sont investis, mais elle pourra servir dans le futur à alléger la dette de l’Etat.

Sans aide extérieure sérieuse la situation économique de 2011, voire de 2012, sera critique. Nous espérons que les réponses des pays qui vont participer à la réunion de Carthage dans les prochains jours, à l’invitation du gouvernement de transition, soient à la hauteur des défis que la Tunisie aura à affronter. Nous appelons tous nos amis européens, et en particulier français et allemands, à faire pression sur leur propre gouvernement pour que ceux-ci contribuent de manière significative et positive à l’effort nécessaire.

L’Union Européenne en général et la France en particulier ont un intérêt stratégique à la réussite économique et sociale de la révolution démocratique en Tunisie. Elles ne seront pas perdantes en y contribuant, que ce soit pour leur propre sécurité, ou du point de vue du développement de l’activité économique européenne (75 % du commerce international de la Tunisie est effectué avec l’Union Européenne).

La France, en raison de ses liens historiques avec la Tunisie, de sa situation actuelle sur la scène internationale (présidence du G20), de son rôle dans l’Union Européenne, doit être le moteur d’une action rapide et concrète pour apporter à la Tunisie toute l’aide nécessaire pour que cette révolution s’accompagne d’une réussite économique et sociale.

Il faut anticiper les situations et agir vite, de nombreux chefs d’entreprises, des syndicalistes, des salariés, une grande partie de la société civile en Tunisie et de la diaspora tunisienne dans le monde, sont prêts à relever tous ces défis. Ils ont besoin de l’aide de la France et de l’Union Européenne. Il faut les aider et ne pas rester sourd à leur appel.

*Expert comptable, président de l’Union nationale des associations agréées (UNASA) en France, membre du Conseil Economique Social et Environnemental Région Rhône-Alpes.

*Professeur des universités Lyon2, chercheur à la Maison de l’Orient et de la Méditerranée (MOM), CNRS-Université Lyon2

Tunisie : La Révolution vue par Mindshare

Nul ne peut nier que la Tunisie a créé la sensation dans le monde entier en ce début de l'année 2011!
La révolution a fait renaître l'espoir dans le coeur du tunisien tant réprimé, censuré, frustré et privé des libertés fondamentales !
Un changement tant attendu au niveau de la scène politique, qui a eu un impact majeur dans la vie quotidienne du tunisien indépendamment de son statut social.
Ce chamboulement a touché de plein fouet notre scène média avec une re-considération quasi totale de la donne. Et les agences media et annonceurs doivent ré-apprendre à se ré-approprier la scène média....
Les questions qui se posent sans doute le plus dans le monde de la com et des médias après le fameux 14 Janvier en Tunisie sont :
Comment se présente la nouvelle scène média en Tunisie?
D'où le consommateur tunisien puise des informations ?
A quels médias il fait le plus confiance?
Quel est le nouveau rapport qu'entretient le consommateur avec les marques?
Quand est ce que la publicité va reprendre?
A quoi s'attend aujourd'hui le consommateur des marques?
Et énormément de questions auxquelles Mindshare a essayé, dans la foulée, d'apporter une réponse via l'étude qu'elle a conduite avec Prodata sur le comportement du tunisien après la révolution.
Cette étude est faite sur le Grand Tunis le 3, 4 et 5 Février 2011 avec un échantillon de 252 personnes représentatifs de la population tunisienne quant au Sexe, Âge, CSP...
Parmi les insights dégagés, 80% des répondants se montrent confiants en l'avenir du pays.
L'étude révèle aussi que le média le plus crédible quant aux informations communiquées s'avère être la TV avec 62% suivi par l'internet avec 33%!
En ce qui concerne le retour à la normale, il est d'autant plus apprécié avec une prédisposition au come back de la publicité à la TV à raison de 83%.
Le consommateur aujourd'hui s'attend plus que jamais à des baisses de prix (80%) et à des promotions à raison de 43%,...
Le message escompté par le tunisien de la part des marques, tourne essentiellement autour des valeurs suivantes : Sécurité (43.7%), Promotion, Solidarité...
L'étude inclut davantage de détails qui mettent en évidence le comportement des tunisiens suite à la révolution: les marques les plus "proches" Tunisiana avec 59%, ....., les marques "rejetées".... et pourquoi, etc.....
Une nouvelle histoire s'écrit pour la Tunisie, on assistera forcément, et à une nouvelle vision, et à une nouvelle approche des médias et de la communication ...